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Álvaro Pérez-Kattar: “Claro que se puede tomar cerveza con elegancia”

Por: Alexis Correia

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Suele vérsele con una taza, componente de la iconografía de su cruzada anti-quejadera y de la campaña de redes sociales que se ha convertido en propósito de vida: #AquíNoSeHablaMaldeVenezuela. Pero de vez en cuando Álvaro Pérez-Kattar (@AlvaroRPK) también sujeta una jarra. “Sobre todo cuando voy a la playa. Y yo vivo en una playa”.

“Pescado frito u horneado, una buena ensalada, la playa, una cerveza Solera Light muy fría: la combinación perfecta”, amasa su castillo de arena el comunicador, locutor, bloguero, conferencista, escritor y de paso bibliotecólogo, una profesión en la que le apena ser incluido porque jamás la ejerció, aunque ha resultado crucial para la organización de sus compartimientos cerebrales.

Creador (entre otros tantos tejemanejes digitales) de UnTipoSerio.com, un website de estilo de vida masculino, Álvaro rechaza que cerveza y glamour sean conceptos incompatibles. “Sí, claro que se puede tomar cerveza con elegancia, totalmente. Cuando estuve en Bélgica, uno de los principales productores mundiales de esa bebida, confirmé el prestigio de la cerveza venezolana y aprendí todas las formas de disfrutarla y combinarla, tanto con una pizza, por ejemplo, como con un plato más elaborado. Comprendí su versatilidad. Siempre funciona. Tiene una propiedad doble: refresca, pero también te puede hacer sentir un ambiente más cálido”.

Actualmente residenciado en Margarita, la celebridad de redes sociales pormenoriza la inevitable fugacidad de la satisfacción en dos playas: “Parguito y Manzanillo. La primera tiene en este momento muy buena oferta gastronómica. La segunda es un secreto bien guardado. No está de moda, van pocas personas, pero regala la mejor vista del atardecer de toda la isla. Un datazo”. Y en un pescado: el medregal. “Goza de la textura del pollo pero sabe a pescado. Es delicioso y muy elegante en su presentación”.

Las juergas de sus tiempos de ucevista le remiten a las espumas de vitalidad de los chinos de Los Palos Grandes (“son un ícono de Caracas”) y locales emblemáticos como El León de La Castellana. Pero también a Choroní. “Allí viví mis grandes y mejores momentos. Cualquiera de sus cayos y playas se asocian con alegría, amistad, pasarla bien”, cuenta el conductor del espacio radial nocturno Álvaro Pérez-Kattar Presenta en Éxitos FM del circuito Unión Radio.

Su segundo apellido suena al país insular que organizará el Mundial de fútbol del año 2022, pero se escribe distinto y es de origen libanés: “De esas raíces quizás solo tengo la pasión por los negocios y por la comida árabe, que es muy sana”. Revolverle el Kattar hizo que se le encendiera un bombillo en plena conversación: “En estos días leí acerca de los beneficios de la cerveza para la salud. Y nunca lo había pensado hasta ahora, pero me parecería interesante combinar cerveza con comida árabe. Idea para 2016”.

Optimista, él

El año del mono (en el calendario chino, se entiende), si todas las predicciones se cumplen, le dejará, además de una chiva (la de su rostro), la publicación de su segundo libro después de ¿Optimista, yo?, la potenciación de un canal propio en Youtube con videos de motivación y bienestar, la prolongación de su gira internacional de charlas Enciende tu luz (junto a la actriz Daniela Bascopé) y la expansión de #AquíNoSeHablaMaldeVenezuela, una campaña que ya suma más de 30.000 fotos con el mencionado hashtag en Instagram y que le revolcó las prioridades.

#AquíNoSeHablaMaldeVenezuela se convirtió en un movimiento que está más allá de mí. En el Grupo Sambil y otros centros comerciales han colocado pendones con mis mensajes. La campaña nos ha reencontrado a los venezolanos, o al menos muchos venezolanos emprendedores se han sumado, cada uno a su manera, como la periodista Alejandra Oraá de CNN. Siempre tengo una visión optimista, que no significa que desconozco la realidad. En la medida en que las cosas se ponen más difíciles, nos permiten pasar al siguiente nivel con mayor sabiduría: un país más responsable y ético, donde nos tenemos que revisar cada uno de nosotros”.

“Estoy convencido de que la palabra es capaz de crear realidades. La idea es relacionarnos con el país no desde la queja, sino desde la posibilidad de hacer algo. Cambiar la forma en que nos expresamos. Cada vez que te vayas a quejar, pregúntate qué estás haciendo tú y cómo puedes ser parte de una solución. Si no quieres vivir en un país corrupto, sé incorruptible. Limpia tu casa y la acera frente a tu casa, ayuda en tu comunidad, recicla, no generes tanta basura. Además, en 2016 entramos a una etapa inédita en Venezuela para hacerlo todo otra vez. Ojalá sepamos entender la señales y aprender las lecciones”. ¿Ya hablaste mal hoy del país? Ahora date permiso para decir algo bueno.

 


Foto: Álvaro Camacho

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