Disfrute Cervecero

Gustavo Aguado: “Un chivo en coco sin una Solera no sirve”

Por: Alexis Correia

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Guaco no solo suena en Navidad, pero la Navidad suena a Guaco. La especificidad del Sonido Guaco es una construcción colectiva, pero hay un cabello blanco siempre juvenil que se asocia de inmediato a la agrupación postulada al premio Grammy que se repartirá el 15 de febrero de 2016 en el Staples Centre de Los Ángeles: el de Gustavo Aguado (Maracaibo, 1949). Hasta las sílabas de su nombre llevan los ecos guturales de Guaco. El cantante, músico y productor es fanático de la vigencia y, lo admite, también de la cerveza.

“¡Claaaaaro! ¿A quién no le gusta una cerveza? Antes de subirme a la tarima, me tomo dos. Y después de los shows, pues mejor todavía, porque salimos sudaditos y nos recargamos con eso. Por lo menos yo lo hago”, descubre su ritual el frontman y hermano menor de uno de los pilares fundacionales del Guaco primigenio, Alfonso “Pompo” Aguado. “Pero eso sí: la Solera. Soy un Solero de corazón”, se decanta.

“Por lo general siempre me gusta antes de cenar, y antes de almorzar en un restaurante, también pido una. Además de refrescante, es deliciosa. Me encanta. ¿La cerveza en tres palabras? Te las digo: cinco estrellas, papá”, se carcajea en Maiquetía antes de tomar un vuelo para un toque en su natal Maracaibo, en la época del año en la que, mientras muchos se toman vacaciones colectivas, a los gaiteros (o sus evolucionistas guaqueros) no les está permitido un respiro.

¿Con qué combina una Polar? “Con todo. Te lo voy a decir: en la gastronomía maracucha, por ejemplo, un chivo en coco sin una Solera no sirve”, sentencia el chamo de la edad dorada (por el color de la cerveza y del premio Grammy, entiéndase), cuya agenda de diciembre contempla también una parada de dos días en Lima. “Soy un enamorado de la cocina peruana. Imagínate, es una divinura, la que está comandando el mundo. Mi plato favorito es la causa limeña y ahora me voy a dar banquete”.

Hoy te veo, y no sé quién eres…”. Quizás un poco eso se vuelve Gustavo en diciembre: una criatura irreconocible, con el reloj trastocado, que se exprime de aeropuerto en aeropuerto para convertir en inolvidables días que no lo son para él. “¿Qué si disfruto la Navidad? Honestamente, para nada. Me la paso tocando. 2015 ha sido particularmente asombroso y espectacular, pero estos últimos tres meses del año, el asunto se incrementa. No paramos nunca. ¿Qué te puedo decir? Escogimos esto como trabajo. ¡Asume tu barranco!”.

Guaco, la agrupación fundada a principios de los años 60 que hizo universal la zulianidad y alargó diciembre a 365 días, compite con Presente continuo (toda una metáfora de su voz principal, director y miembro más antiguo) por el Grammy anglosajón  de Mejor Álbum Tropical Latino junto a Juan Luis Guerra, Rubén Blades, José Alberto “El Canario” y Víctor Manuelle.

“Eso es espectacular, hermano, la culminación. El Grammy es una valoración por criterio, no porque suena en la radio o porque votaron por mí, sino por el análisis elaborado por unos músicos que pertenecen a una academia y saben de la materia. Esto ayuda mucho a consolidar internacionalmente el Sonido Guaco porque el Grammy es la vitrina más importante que hay. Así no nos lo ganemos, estar ahí, por encima de cualquier cantidad de manifestaciones musicales latinas, te imaginarás lo que significa”, sopesa.

Más o menos por esa fecha del premio, febrero, Guaco arrancará la grabación de un nuevo disco en Estados Unidos. ¿Cómo se sobrelleva un ritmo así? Con un cigarrito y un café. Y ahora sabemos que también una cerveza.

 


Fotos: Cortesía de Guaco

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