Disfrute Cervecero

La gastrobotánica se disfruta con cerveza

Por: Jesús Montero

, , , ,


La comida gastrobotanica combina con cerveza

Cuando el hotel J.W. Marriott Caracas me invitó a proponer los maridajes para los menús que la chef y bióloga merideña Valentina Inglessis en la primera Semana Gastrobotánica del restaurante Sur, inmediatamente pensé que algunos de los platos iban a quedar muy bien acompañados con una cerveza.

La gastrobotánica es una filosofía de cocina que propone partir del conocimiento científico de diversas plantas comestibles su mejor aprovechamiento al momento de cocinarlas. No es vegetarianismo porque admite también algunas carnes y pescados siempre que su cría no sea industrial, aunque las porciones de proteína animal son más pequeñas a lo que acostumbramos.

Tampoco es veganismo porque incluso en platos en los que sólo hay vegetales puede utilizar huevos o productos lácteos. Por estas razones muchas veces hay dudas sobre la armonía. ¿Qué servimos con vegetales? ¿Agua mineral y ya?

Desde esa perspectiva, la chef Inglessis proponía como platos principales en sus menús Budín de caraotas negras con topping de granos de maíz, tomates cherry y gotas de suero;  Papas bravas andinas, mayonesa semipicante y saní; y Mofongo con champiñones ligeramente picantes, coliflor asado y mayonesa de cilantro. Como siempre se hace en estos casos realizamos la degustación de los platos e identificamos los sabores y texturas predominantes que considerábamos que nos gustaría armonizar.

Comida gastrobotanica

En un primer momento, en los tres casos había un elemento picante que siempre necesita compensarse de forma refrescante. Luego nos interesaba que se destacara la textura cremosa que la caraota y las mayonesas aportaba en cada uno de los platos.  Finalmente, tras conversar con la chef, concluimos que sería agradable que la bebida elegida aportara también un sabor adicional de origen vegetal.

Tras una segunda prueba de los platos, esta vez con Solera Classic, concluimos que habíamos conseguido un maridaje no sólo correcto sino realmente placentero. El buen cuerpo que tiene esta cerveza era perfecto para acompañar un plato principal tan particular, las notas tostadas y de cebada se sumaban como un sabor más de la comida y los picantes y las cremas se sentían perfectamente balanceados.

Además, a cada sorbo de la cerveza, el paladar se limpiaba perfectamente para poder seguir disfrutando de los platos y el final sutilmente amargo estimulaba a buscar el próximo bocado. Era el complemento perfecto para estas preparaciones que terminaban por ser tan satisfactorias que sólo al final alguien recordaba o comentaba que no le había hecho falta la carne.

Cuando se sirvió por primera vez el menú con su respectivo maridaje a un grupo de comunicadores y personajes del mundo gastronómico fue interesante ver los rostros complacidos de quienes no sólo habían descubierto la propuesta gastrobotánica sino que también entendieron que estos menús eran una invitación para disfrutar de otra manera la cerveza.

Y para mí fue una forma de confirmar algo que repetimos en distintas degustaciones que nos toca dirigir: la versatilidad gastronómica de la cerveza es amplia porque se convierte en una pieza más del rompecabezas de sabores que conforma una comida y por eso siempre hay que tenerla presente cuando se buscan armonías o maridajes.

 


Fotos: cortesía de Hotel J. W. Marriott

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Bienvenido a Combina con una Polar