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Disfrute Cervecero

Una noche de eternos rivales y cerveza en el estadio

Por: Gabriela Suniaga

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Cerveza Polar en el estadio de béisbol

“Eeeehh Magallanes, ¡uh! Eeehh Magallanes, ¡uh!”, “Magallanes será campeón, este año les ganará la gente que va al estadio, entona esta canción”, eso es lo que se empieza a escuchar cuando entras al imponente José Bernardo Pérez de Valencia, casa del mejor equipo del béisbol venezolano para quien es magallanero desde su uso de razón, como yo. Los asistentes comienzan a consumir comida y bebidas para presenciar la jornada contra nuestro eterno rival.

Desde que el anuncio de “Plaaaayyy Baaall” indica que el partido va a comenzar, ya los fanáticos han empezado a consumir la bebida social preferida del venezolano: una Polar bien fría. La emoción de vivir el encuentro entre los equipos rivales de la historia de nuestro deporte por excelencia es inexplicable, la sana rivalidad se evidencia cuando una pareja de novios se van cada uno con la camiseta de los equipos que se enfrentan esa noche, lo cual no descarta que alguno de ellos salga picado por haber resultado el perdedor.

En esta contienda a la que tuve la oportunidad de asistir, Magallanes empieza con fuerza, el narrador del partido anima a cada jugador mientras los asistentes repiten la consigna o aplauden y beben sorbos de las refrescantes cervezas. Las estrellas de la noche Ronny Cedeño, Mario Lisson, el importado Mike Freeman, el cubano Adonis García… el fanático sabe cuándo un beisbolista se ha identificado con el equipo y siente la camiseta.

Capi, la mascota de la nave turca y Las Eléctricas, el grupo de baile, entretienen a los visitantes mientras comienza el siguiente inning, a su vez, el designado por el grupito de amigos para ir a comprar las cervezas, aprovecha el momento y se toma su foto con el estadio atrás. Tampoco falta la chica del selfie o el video para el Snapchat.

“Paapiitaa, maní, tostón” se escuchaba constantemente en las voces de los vendedores. Esta vez el equipo local va ganando, y yo feliz, el chalequeo particular de nuestro país toma ventaja, “Gaticas a llorar” le dicen los magallaneros a los simpatizantes del equipo contrario, a lo que ellos responden “Aún queda juego, aún queda juego”, aunque sabían que para ese momento el 7 a 0 no estaba fácil.

A pocos outs de finalizar los nueve innings, había la tensión de cuando sabes que vas ganando y quieres que termine el juego, los vasos de cerveza chocando en brindis y la cara de los demás amigos magallaneros también corroboraban que, aunque queríamos seguir en el José Bernardo Pérez, el interés común era ganarle a nuestros eternos rivales en béisbol.

Ante la victoria, los ánimos subieron y la burla sana al eterno rival se incrementó. Ahí estaba, grande, nuestro equipo, el bicampeón. Al salir, fue genial ver que a pesar de la lluvia, los ganadores y más echadores de broma de los grupos, llevaban instrumentos y comenzaban a bailar y a cantar, mientras que los caraquistas se les unían porque eso somos los venezolanos, hermanos. Definitivamente el béisbol es el deporte nacional.


Fotos: Gabriela Suniaga y Andrews Abreu

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