Disfrute Cervecero

Para ver un partido hacen falta: fanáticos, hielo y cervezas

Por: Jován Pulgarín

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Cava con cervezas polar para ver fútbol

El hielo. Si me preguntan quién es el más importante a la hora de reunirse con los amigos para ver un partido de fútbol, no dudo: el que trae el hielo. Si la cerveza no está fría al inicio del encuentro, créanme, eso no va a terminar bien. Una espumosa en su punto debe ser el inicio de esa maravillosa experiencia colectiva que significa sentarse frente al televisor para disfrutar 90 minutos del deporte más hermoso del mundo.

Por eso, si me permiten un consejo: piénsenlo muy bien cuando distribuyan las responsabilidades. Se puede sobrevivir sin pasapalos; se puede perdonar la ausencia de pantalla HD, se puede, incluso, aceptar los problemas de audio, pero nunca, nunca, podremos sustituir al hielo. Una cerveza caliente es peor que tu jugador preferido marque un autogol en el primer minuto de juego. Los 89 restantes serán una agonía.

¿Se puede disfrutar de un partido sin alcohol? Sin lugar a dudas para eso está la Polar Zero. Porque es una pena no combinar tan preciosos regalos de la vida: fútbol y cerveza. Lo dijo Benjamín Frankin, fundador de los Estados Unidos: “La cerveza es la prueba de que Dios quiere que seamos felices”. Y a su manera, Homero Simpson: “Te amo cerveza y a ti Marge, que me das cerveza”.

Fuera de broma, tengo amigos que no beben y aun así forman parte del círculo de casas que visitamos cuando llega el Mundial, la Copa América, el Caracas-Táchira o el Madrid-Barcelona. Porque un partido de fútbol implica una serie de normas de socialización y trabajo en equipo que fortalecen las relaciones entre los amigos. No se trata de la cantidad de cervezas sino de la calidad humana de los que se reúnen.

Empezamos por los que se distribuyen los alimentos y las bebidas, siguen los que las sirven y terminamos con los que recogen y limpian. Es una ceremonia que dura mucho más que 90 minutos. Y como toda ceremonia, el protocolo se respeta. Por ejemplo, aguantar el chaleco cuando se pierde. Al punto anterior se suma el comentarista frustrado –se sabe todos los nombres y antecedentes de los jugadores-; el que memoriza las estadísticas de Wikipedia para no quedar como inculto y el de los lugares comunes: “Jugamos como nunca y perdimos como siempre”. Continuamos con el optimista –pierde 3-0 en el minuto 90 y aún sigue ligando- y cerramos con el pesimista, que desde el primer minuto recita el apocalipsis zombie que se cierne sobre el arco de su equipo favorito.

Sea cual sea tu postura, el fanático –en lo que nos convertimos todos cuando presenciamos un juego entre panas- siempre encontrará un refugio en una cerveza fría; en la victoria y en la derrota. Eso sí, sin olvidar la frase del periodista y escritor George Prentice: “Un trago no hace verano, pero demasiados tragos hacen otoño”.

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